miércoles, 12 de noviembre de 2008

Felipe se gana el respeto de los tiffosi



Por Ander Barroso.-

La victoria de Felipe Massa en Interlagos fue la más triste de toda su carrera deportiva, porque cruzó la línea de meta siendo campeón del mundo, pero una sensacional maniobra de Hamilton a última hora le privó del que hubiese sido el primer título del brasileño en la Fórmula 1. La actuación de Massa ha sorprendido a una gran cifra de aficionados que hace un año no confiaban en él

La temporada 2008 se presentaba como un año que tenía que dictar sentencia al futuro del piloto brasileño, que no podía volver a fallar. Las cosas no empezaron nada bien, porque tuvo dos abandonos en las dos primeras carreras. En Italia recibió muchas críticas que le fortalecieron y a partir de Bahrein se pudo ver a un Massa más concentrado, más adaptado a las prestaciones del monoplaza y más motivado.

Puede que Raikkonen sea más rápido que el brasileño, pero el empeño que le pone Felipe, al lado del pésimo empeño que del finlandés, han hecho que Massa haya sido el líder indiscutible de Ferrari. Su asignatura pendiente sigue siendo la lluvia, pero ha mejorado mucho tanto en calificación como en concentración en la carrera.

De Massa cabe destacar su liderazgo en circuitos tipo Bahrein o Turquía. En ambos ganó este año. También lo hizo en la primera carrera en el Valencia Street Circuit y en Spa, beneficiado por unas vueltas finales que acarrearon la retirada de Kimi y la sanción de Hamilton. También se impuso en Magny Cours y en la ya citada carrera de Interlagos.

El Ferrari no ha sido todo lo fiable que se esperaba. La avería más grave fue la que sufrió cuando estaba a punto de imponerse en Budapest. A falta de dos vueltas, el propulsor del coche de Felipe se paraba en la recta de meta y el humo que salía de la parte trasera confirmaba la rotura. Massa se lamentaba, porque sabía que estaba perdiendo puntos que necesitaría al final.

El brasileño ha ido de menos a más. Ha hecho méritos para ser un campeón tan digno como Raikkonen A priori, ‘Iceman’ tenía que ser el líder de equipo, por su título de 2007 y porque con Alonso en Renault, no tendría que tener ningún rival importante de cara al título. Pero Kimi perdió el norte pronto y ha ido de mal en peor.

En cambio, Massa se ha ganado el respeto de todos los tifossi, que vibraron con el brasileño en la última carrera. Ganó con facilidad, desde la radio le dijeron durante 30 segundos que era campeón y cuando estaba empezando a asimilarlo, le informaron de que había habido una equivocación y que el campeón era Hamilton.

Felipe se descompuso y se bajó del coche llorando. Eran lágrimas reales, una lágrimas que expresaban la decepción de un piloto que ha realizado una gran temporada, que se dejó la piel por su equipo y por su afición para finalmente ser segundo. Dicen que el segundo es el primero de los perdedores, pero esta vez se puede decir que Massa es igual de campeón que Hamilton.

martes, 11 de noviembre de 2008

Un título lleno de pasión y tensión


Por Ander Barroso.-
Lewis Hamilton aprendió de los errores de la pasada temporada y esta vez sí que pudo celebrar su primer título en la Fórmula 1 y con él, se convierte en el piloto más joven de la historia en llegar a lo más alto. Eso si, por los pelos. Porque a falta de dos curvas para el final, Hamilton estaba sexto y volvía a estar en el abismo. Pero una nefasta última vuelta de Timo Glock con neumáticos de seco le permitió acabar quinto y coronarse.

Sea lo que sea, Hamilton es el campeón y se puede decir que ha hecho méritos suficientes para serlo. Ha sido el hombre más regular de los aspirantes al título y ha demostrado una madurez importante en los momentos decisivos. Se ha confirmado como un brillante poleman, 7 poles lo confirman. Además, cuando el coche ha estado a la altura, Lewis ha cumplido plantando batalla a los dos Ferrari.

La temporada empezó de maravilla para McLaren, puesto que Hamilton consiguió imponerse en la primera carrera en Australia. El piloto británico arrasó de principio a fin con un conducción digna de un campeón. Controló la carrera con maestría y ni siquiera el safety-car impidió que ganara. La mala actuación de los Ferrari (Raikkonen octavo y Massa retirado) también fue celebrada por Ron Dennis y Martin Whitmarsh.

Sin embargo, la felicidad duró poco, porque Hamilton no estuvo acertado en las dos siguientes carreras. Quinto en Malasia y fuera de los puntos en Bahrein, en McLaren se dieron cuenta de que no todo era tan bonito como parecía y Hamilton se concienció al máximo de que había mucho que hacer. Con todo ello, Lewis volvió al podio en Montmeló, aunque la superioridad de Ferrari empezaba a preocupar.

En Turquía, el inglés volvió a cumplir con nota y finalizó por detrás de un inalcanzable Massa. Y entonces llegó Mónaco, un circuito ideal para las características del MP4-23. Hamilton volvió a exhibirse, pese a salirse en una de las pocas curvas de Mónaco con escapatoria. Realizó una gran conducción, en unas condiciones meteorológicas cambiantes y que sin duda alguna, marcaron el resultado de la carrera. En agua, el británico ha sido imparable esta temporada y en Montecarlo no podía ser menos.

Tras la victoria y al igual que le pasó tras ganar en Australia, las dos siguientes carreras no fueron buenas. En Canada, Lewis no fue capaz de darse cuenta de que el semáforo estaba en rojo y se llevó por delante a Raikkonen en la salida de boxes. Su error fue muy grave, porque tanto él como el finlandés tuvieron que retirarse. Dos semanas después, Hamilton tampoco estuvo acertado y sólo pudo quedar décimo en Magny Cours tras cometer muchos errores en carrera.

La confianza que el equipo tuvo en él no se la merecía, porque hasta entonces la temporada no estaba saliendo tan bien como la pasada. Pero Hamilton superó esos problemas psicológicos y que mejor que hacerlo en su país y en otra carrera de infarto, en condiciones de lluvia y con la presión de tener asumido que si volvía a fallar decía adiós al título. Estuvo brillante y dio un puñetazo en la pesa, que repitió en Alemania con otra incontestable victoria que le confirmaba como un aspirante serio al título.

A raíz de Gran Bretaña, el MP4-23 fue evolucionando hasta colocarse a un nivel realmente similar al de Ferrari. En Hungría, un reventón de uno de sus neumáticos, provocado por su agresiva conducción, más parecida a la de rallyes que a la de Fórmula 1, le privó de luchar por la victoria y acabó en un quinto puesto que al final resultó ser bueno con el abandono de Massa en la última vuelta.

En el estreno del Valencia Circuit Street, Hamilton sumó ocho importantes puntos que le mantenían en un liderato que tuvo en sus manos en buena parte de la temporada. Pero Massa le empezó a recortar puntos y volvieron a llegar los nervios. El brasileño también ganó en Spa, Lewis fue sancionado con 25 segundos por comerse una curva y acabó tercero. Cuatro puntos menos ventaja.

El de Monza tampoco fue un buen fin de semana. Todo se torció en calificación, cuando empezó a llover en el peor momento posible para un Hamilton que se quedó fuera de la Q3. En carrera remontó, pero sólo pudo ser séptimo. En el espectáculo de Singapur, Lewis acabó en un tercer puesto que le sirvió para aumentar su distancia, debido al decimotercer puesto de Massa.

En McLaren empezaron a ver el título cerca. Quedaban tres carreras y Hamilton tenía 7 puntos más que su máximo rival. Pero en el equipo británico sabían que Lewis debía rematar el asunto, algo que había sido incapaz de hacer en 2007. En Japón perdió una oportunidad de oro. Pero entró en las provaciones, quiso demostrar que era el mejor, y volvió a fallar. Justo lo que no tenía que hacer. Aunque Massa tampoco estuvo inspirado y eso salvó al británico.

Hamilton apeló entonces a la calculadora, pero no por ello dejó de luchar por la victoria. Ganó su quinta victoria de la temporada en China y fue cuando dejó al borde del K.O. a Massa. Pero el título no se decidió hasta dos curvas antes del final de Interlagos, donde Lewis tenía controlado todo hasta que empezó a llover y se vio en la sexta posición, hasta que rebasó a la tortuga de Glock a escasos metros del final. Cruzó la meta. Quinto. En McLaren saltaban de alegría. Lewis había cumplido y se hacía con el título. El hijo pródigo había ganado y eso era sinónimo de fiesta. Ya no importaba el sufrimiento y la admiración fue total hacie ese ambicioso chaval que se presentó con chulería en la Fórmula 1 hace menos de dos años.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Hamilton logra el título... por los pelos


Por Ander Barroso.-

Nunca antes un quinto puesto fue celebrado tanto como el de Lewis Hamilton este domingo en Interlagos. El piloto de McLaren se proclamó campeón en el circuito que peor se le ha dado en su corta etapa en la Fórmula 1. El nuevo campeón tuvo más cabeza que hace un año, pero debe estar agradecido, porque estuvo muy cerca de volver a perder el título.

Y es que cuando todo parecía estar controlado, apareció la lluvia y volvió a darle emoción a una carrera brillante y realmente digna para cerrar la temporada. Todos pararon, salvo los dos Toyota. Siendo cuarto, Hamilton perdió la posición con Glock y a falta de dos vueltas, Vettel le relegó a un sexto puesto que daba a Felipe Massa el Campeonato de Pilotos.

El piloto británico parecía tenerlo todo perdido. De hecho, en Ferrari no esperaron hasta el final y cuando Massa cruzó la línea de meta en primera posición empezaron a celebrar por todo lo alto lo que parecía ser el título del brasileño. Pero Glock se hundió con neumáticos secos en el tramo final y Hamilton le adelantó a falta de dos curvas para terminar quinto y proclamarse campeón.

Esta vez, la suerte estuvo con Lewis y fue demasiado cruel con un Massa que de haber ganado el Campeonato, hubiese sido tan justo vencedor como lo es Hamilton. Ganó el visitante y por lo tanto, el público se llevó una gran desilusión, aunque deberían estar orgullosos de su piloto, que ha aprendido de los errores que cometió en el pasado y ha realizado una gran temporada, bastante mejor que la de su compañero.

Fernando Alonso volvió a subir al podio ocupando el segundo escalón. El bicampeón dio una nueva demostración de su talento al acabar por delante de Raikkonen, Hamilton y Kovalainen. Los tres cuentan con un monoplaza más rápido, pero Alonso es tan bueno, que a poco de que tenga un buen coche, es capaz de estar ahí.

A destacar también el adiós de Coulthard tras 14 temporadas en la Fórmula 1. El escocés no tuvo el final soñado, puesto que abandonó en la primera cuerva tras ser tocado por Nakajima.